La inteligencia emocional como vehículo para pasar de ser Jefe a Líder

La inteligencia emocional como vehículo para pasar de ser Jefe a Líder

 

 

Daniel Goleman, padre de la inteligencia emocional, y la Universidad de Harvard, se hicieron hace un tiempo una simple pregunta: ¿Qué hace un buen líder?

 

Antes, se pensaba que la diferenciación venía determinada por cualidades técnicas o intelectuales. Ahora, el mundo a cambiado, y con él, esa teoría.

 

Goleman llegó a la conclusión de que, son aquellos líderes con una notable Inteligencia Emocional los que consiguen que su empresa obtenga resultados por encima de los esperados, llegando a aumentar la productividad en un 20%.

 

 

¿Qué es, entonces, la Inteligencia Emocional?

 

La inteligencia emocional es la capacidad de identificar y gestionar las emociones propias y ajenas. Aplicado a los líderes, es la utilización de 5 cualidades para maximizar el desempeño de uno mismo y de sus empleados.

 

 

 

 

¿Cuáles son las 5 cualidades?

 

#1 Ser consciente de uno mismo

 

Esto es la capacidad de conocerse, de saber en que fallamos y destacamos. Tener claro nuestros valores, objetivos y metas, además del impacto que tenemos en los demás.

 

Muchos creen tener dominada esta cualidad, pero no es nada fácil, pues requiere una gran confianza en uno mismo, así como una gran capacidad de auto-crítica y análisis. No consiste en corregir nuestros defectos, sino en conocer cuales son y como sacarles el mayor partido.

 

Por ejemplo, sí sabes que los trabajos de última hora sacan lo peor de tu carácter, haz un buen planning y asegúrate de que el trabajo se hace despacito y con buena letra.

 

 

#2 Autor-regulación

 

La auto-regulación supone la gestión y redirección de comportamientos e impulsos disruptivos. Con ello nos referimos especialmente a arrebatos de ira que puedan hacer que perdamos lo papeles.

 

Es importante que entendamos la diferencia entre control y gestión. Cuando controlamos las emociones, es como si encerráramos un gato enfadado en una caja de zapatos. Aparentemente, nos habremos “librado” del problema, pero el gato seguirá ahí, y, eventualmente saldrá de la caja de una manera más agresiva y nociva que antes.

 

Las emociones funcionan igual, si las controlamos, las estamos aparcando a un lado solo para que vuelvan a aparecer con una explosión mayor. En cambio, si las gestionamos, si en lugar de encerrar al gato, lo tratamos y vemos porque se comporta de determinada manera, dejará de ser un problema y se estabilizará.

 

 

 

 

La autor regulación es fundamental sobre todo en negociaciones y en trabajos de grupo. Un buen ejemplo es el de una negociación en el que la parte contraria esta diciendo o proponiendo barbaridades. A veces, a uno le entran ganas de gritar, pero, con la autor-regulación, debería ser posible evitar esa situación disruptiva y, en su lugar, analizar mentalmente las diferentes posibilidades y exponerlas de una manera calmada y tranquila.

 

 

#3 Motivación

 

Uno de los rasgos que comparten los grandes líderes es la motivación, es decir, tener la capacidad de querer hacer una actividad por motivos que vayan más allá de una retribución o estatus.

 

Es el deseo de alcanzar objetivos por la mera satisfacción de conseguirlos, de hacerlo mejor de como lo hiciste ayer solo para demostrarte que si quieres, puedes.

 

 

 

 

Las personas con gran motivación suelen ser muy optimistas y tienen una pasión formidable por lo que hacen. Así que, para ser un gran líder en tu empresa, no solo debes conocerte y autorregularte, sino creer fervientemente en tu proyecto y luchar por el con uñas y dientes, y es que, este tipo de motivación es contagiosa, y si la sientes tú, tus empleados te seguirán de cerca, no porque tengan que hacerlo, sino porque realmente lo desean.

 

#4 Empatía

 

Esta es probablemente la cualidad que más debate despierta, y es que es un concepto muy desdibujado. En términos técnicos, la empatía es la capacidad de comprensión y conexión con emociones ajenas.

 

Es decir, el poder considerar las emociones y sentimientos de tus empleados, y ser capaz de ponerte en sus zapatos. Pero, ¿dónde está la línea? Aquí es donde surge el debate, y es que mantener el equilibrio entre mostrar empatía y mantener una relación jefe-empleado es una tarea complicada.

 

Esta línea, es distinta para cada empresa, pero una vez determinada, la empatía puede ser de gran utilidad. Cómo líder, tendrás la capacidad de hacer sentir a tus empleados cómodos y valorados dentro de la empresa, lo que reducirá la rotación y aumentará la lealtad no solo al proyecto, sino a ti.

 

Los líderes empáticos se desenvuelven, además, muy bien en entornos con grandes diferencias interculturales y sabrán hacer sentir a todos incluidos e integrados en la empresa.

 

 

 

 

#5 Aptitudes sociales

 

En la sociedad en la que nos desenvolvemos, tener una buena cartera de contactos es imprescindible y, por ello, esta aptitud va a ser determinante. Permitirá gestionar nuestras relaciones y saber dirigirlas en la dirección que deseamos. Es decir, hacer que otros quieran hacer lo que nosotros deseamos que hagan. No se trata de obligar, sino de convencer de que sus intereses y los tuyos están alineados.

 

Los líderes con esta capacidad son especialmente efectivos a la hora de liderar cambios, son extremadamente persuasivos y tienen un networking amplio y completo.

 

¿Se puede aprender?

 

A diferencia de lo que se pensaba tradicionalmente, estas cualidades no son innatas. Si bien es cierto que para algunos son más fáciles de trabajar que para otros. Son aptitudes que se obtienen con experiencia y práctica.

 

Este aprendizaje puede llevarse a cabo de forma individual, o buscando la ayuda de profesionales: coaches o mentores especializados.

 

 

¿Cuál es entonces la diferencia entre líder y jefe?

 

Un jefe es alguien que posee los conocimientos analíticos y técnicos para gestionar una empresa o proyecto desde arriba. Los empleados obedecen y le siguen porque es el jefe.

 

Un líder es alguien que, además de tener los conocimientos técnicos requeridos para el puesto, posee una inteligencia emocional desarrollada y con ella consigue que sus empleados le sigan no por obligación o porque ocupe determinado puesto, sino porque gracias a él se sienten incluidos, parte del proyecto y motivados. Porque realmente tienen el deseo de seguir al líder y creen en él.

 

Fuentes: Harvard Business Review. Daniel Goleman: What makes a leader?

 

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